El getafe consigue el empate en el ultimo minuto
Pasó un tormento el Getafe en el primer tiempo pero resistió, tiró de orgullo y se mantuvo a pie firme cuando pudo explicar en el segundo tiempo alguna de las lecciones del libro de estilo de Laudrup, Contra empató al final y dejó margen para soñar con una de sus ya míticas hazañas en el Coliséum. Grandioso su esfuerzo en una segunda parte memorable, para la historia. Que viva el Eurogeta. El Kaiser ya se sitúa en el mapa.
Ya lo dijo Roger Milla, aquel mítico delantero de Camerún: "Gracias al fútbol, un país pequeño puede llegar a ser grande". Ninguna otra sentencia futbolística antigua o moderna le cuadraba mejor que a este equipo azulón (ayer de amarillo) de la zona Sur de Madrid, el mismo que hace siete años jugaba en campos de tierra y que tras haber presentado credenciales en Londres, en Atenas o en Lisboa se daba a conocer anoche ante el Kaiser Beckenbauer en el impresionante Allianz Arena de Múnich. Y convengamos en que lo hizo algo cohibido, no con miedo pero sí con el cosquilleo nervioso de quien sabe que tiene enfrente a un enemigo poderoso. Fue un tormento la salida en tromba del Bayern.
Llegaban por todos lados, sobre todo por la vía terrestre francesa de un Ribery extraordinario, o por el aire con el bombardero italiano Luca Toni, 1,95, que le dio la noche a Mario. Bien es cierto que al estrés general del teórico pardillo contribuyó el hecho de que Laudrup no pudiera contar con su pareja de centrales titular (Belenguer y Cata) y tampoco con el lateral Licht, así que toda la defensa nueva. Eso y que a los cuatro minutos Mario y Tena ya tenían amarilla, y gracias a que el inglés Howard le perdonó la segunda al cordobés tras una entrada por detrás a Toni, el gigante que cazó su clásico gol a la salida de un córner.
Fue un auténtico tsunami alemán. El Bayern no menospreció a su modesto adversario y aplicó otra máxima, esa de que "el fútbol es un juego basado en emoción e inteligencia: cualquiera puede ser inteligente, el truco es no pensar que el otro es estúpido". Lo dijo un día Mourinho, que no es santo de mi devoción pero que aquí lo bordó. No, no fue el Bayern un equipo estúpido ni soberbio, sólo falló en ataque.
Había decidido Laudrup que jugara esta vez Ustari. Osky es el titular en la Copa y el Pato en la Liga, aunque en la UEFA rotan los dos en función de las virtudes del rival. Y pensó Laudrup que Ustari quizá es más atrevido saliendo del área chica que el Pato, insuperable (cuando está fino) en el mano a mano. Dio uno de sus sustos el chaval cuando Toni le quitó el balón en el área antes de que sacara, pero el árbitro pitó falta; luego, el argentino salvó un trallazo de Schweinsteiger que se colaba.
Agotados los elogios a un Bayern superior por historia, técnicamente y en condición física de base, valoremos la resistencia del Geta en esa media hora terrible y cómo Laudrup se mantuvo firme, de salida y en pleno diluvio. No le dio uno de esos ataques de entrenadores tan al uso cuando se miden a un enemigo superior, eso de sumo un defensa más, quito a uno de mis delanteros y amontono a todo el mundo atrás y en medio campo. No, Laudrup sacó su habitual libro de estilo, un 4-4-2 con Pablito y Granero en bandas, De la Red y Casquero en la creación, Albín enganchando y Uche arriba.
Poco a poco empezaron a asomar el jefe Casquero, un par de carreras del uruguayo, un caño que se atrevió a lanzarle Pablito a Van Bommel y la cabeza de De la Red, que pudo establecer la igualada si no saca Lahm de la línea. No habría hecho justicia, pero qué demonios, se abría el paraguas. Así que tras el descanso decidió seguir tirando de orgullo el Getafe y a quien Dios se la diera, que San Pedro se la bendijera. Tiró la línea el equipo unos metros más arriba y todos trataron de soltarse el cosquilleo apretando en el sistema de ayudas. Hubo ya intercambio de golpes, perdonó lo suyo el Bayern, remató al palo Manu del Moral y Contra hizo gritar el ¡Viva España! a 1.000 irreductibles hinchas getafenses. Sí señor, que viva el Eurogeta.
El detalle. Kahn agredió a Granero
En el minuto 33 el árbitro mostró la tarjeta a amarilla a Granero por protestarle un claro codazo de Oliver Kahn cuando esperaba un saque de esquina. El jugador madrileño se dirigió entonces al árbitro para reclamarle la acción y vio con sorpresa que se llevó la amarilla. Esta tarjeta acarrea suspensión y no podrá jugar el jueves que viene en el Coliséum.